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Cuando tu espacio pide algo más: Del equilibrio neutro al color

Hemos apostado por lo neutro, hoy es momento de dejar que el color también hable

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Durante muchos años, la neutralidad fue nuestra gran aliada. Espacios claros, tonos suaves y decisiones seguras parecían la fórmula perfecta para lograr ambientes elegantes, atemporales y fáciles de habitar. En su momento, fue una elección lógica y funcional.

Hoy, sin embargo, creemos que vale la pena hacernos una pregunta distinta:

¿La neutralidad extrema sigue respondiendo a lo que necesitamos en nuestros espacios?

 

Cuando lo neutro deja de ser una elección consciente

Desde nuestra experiencia, el problema no está en los colores neutros, sino en cómo y por qué los usamos. Cada vez vemos más espacios que recurren a ellos no por gusto o intención, sino por miedo a equivocarse.

Miedo a arriesgar.
Miedo a destacar.
Miedo a salirse de lo establecido.

Así, lo que comenzó como una decisión estética terminó convirtiéndose en una zona de confort. Una forma de mantenerse a salvo visualmente, pero también de apagar la personalidad del espacio. 

 

El cansancio de lo que no se nota

Hoy vivimos rodeados de interiores correctos, bien iluminados, ordenados… pero difíciles de recordar. Espacios que cumplen, pero no conectan. Que no cuentan una historia ni reflejan a quienes los habitan.

La neutralidad extrema, cuando se usa sin intención, deja de comunicar. Ya no sorprende, ya no emociona y ya no distingue. Y en un momento donde buscamos sentirnos representados por nuestros espacios, eso se vuelve un límite.

 

El color como una decisión consciente

Por eso, desde Berel, creemos que el color vuelve a tomar un papel protagónico. No como exceso ni como moda pasajera, sino como una herramienta de expresión.

El regreso del color no significa perder equilibrio, sino recuperarlo desde otro lugar: uno más humano, más emocional y más auténtico.

En este contexto, Pitaya 2-3605D, nuestro Color del Año 2026, representa justo ese punto de inflexión. Es un tono lleno de vitalidad, energía y optimismo, que no busca pasar desapercibido, sino activar el espacio y hacerlo sentir vivo. 

 

Pitaya_Color del Año_Berel

 

Conoce más: El Color en la Arquitectura Mexicana

 

Empezar poco a poco también es avanzar

Nuestra recomendación no es transformar todo de un día para otro. El color no tiene que imponerse para funcionar. Puede entrar como acento, como detalle, como un gesto intencional dentro de una base neutra.

Combinado con tonos como Urbano 1-4005D, Pitaya 2-3605D se convierte en un puente entre lo conocido y lo nuevo. Entre la calma y la energía. Entre lo seguro y lo expresivo. 

 

Comedor_Urbano_Pitaya 

 

Más intención, menos miedo

Hoy creemos que la pregunta ya no es si un color combina, sino si nos representa. Porque un espacio también comunica quiénes somos y cómo queremos vivirlo.

Si durante mucho tiempo la neutralidad extrema fue tu punto de partida, quizá este sea el momento de dar un paso más. No para romper con todo, sino para sumar intención, emoción y personalidad.

Más color, menos miedo.Y si vas a empezar, empieza con Pitaya 2-3605D.

 

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